6 Técnicas para lidiar con emociones difíciles

NATALIA RAMOS
NATALIA RAMOS

Selecciones

Seamos honestos, la vida es acelerada y está repleta de factores estresantes relacionados con la familia, las relaciones y el trabajo. Esta realidad, junto con las presiones cada vez mayores de la tecnología y la sociedad en general, realmente pueden afectar la manera en como lidiamos con nuestras emociones.

Las emociones son, evidentemente, parte de lo que nos hace humanos, y es natural a veces enojarse, frustrarse, estar triste o sentir miedo, etc. Sin embargo, hay formas de lidiar con las emociones que permiten que una persona no se vea arrastrada por lo que Séneca llamó la “locura temporal” del enojo y que a la vez uno no se vuelva una persona fría, calculadora y reprimida.

La técnica más popular hoy en día parece ser el mindfulness o atención plena, la cual es una adaptación moderna de las enseñanzas budistas.

Por lo tanto, en esta nota, queremos presentarte seis formas de lidiar con una emoción, paso a paso, con una perspectiva del mindfulness desde la óptica del doctor John Gottman, uno de los más famosos psicólogos expertos en relaciones de pareja en el mundo.

¿Cómo vemos nuestras emociones?

Generalmente, nuestras emociones surgen en relación a una persona a la que le tenemos afecto o, al menos, alguien que es importante en nuestra vida (como algún amigo, compañero de trabajo, familiar etc, por ejemplo).Aunque en algunas ocasiones podemos descargar nuestra emoción con gente que ni siquiera conocemos.

Sin embargo, en esta nota para fines prácticos la información que compartiremos tendrá un enfoque en el manejo de emociones en un contexto de relaciones. Aunque no dudamos que pueda servir para otros casos.

La idea fundamental es que en vez de reaccionar y alimentar una emoción con la reacción, el individuo observe y reflexione de manera relativamente desapegada su emoción, sea capaz de designarla y, por lo tanto, tener conciencia de que está viviendo un estado emocional particular.

La emoción puede incluso ubicarse en cierta parte del cuerpo, observarse allí y dirigir la atención a la respiración. Lo que la persona no tardará en notar es que si observa su emoción sin rechazarla o aferrarse a ella, pronto ésta se disolverá.

Con el tiempo, esto permitirá que las emociones negativas duren menos e, inclusive, puedan dejar de tener una carga negativa o una influencia de descontrol. Podrán ser reconocidas simplemente como sensaciones que surgen y desaparecen, casi como una leve comezón.

1. Relaciónate con tus emociones de manera abierta, con aceptación

Vuélvete consciente de tus emociones y nota en qué parte del cuerpo las sientes. Puedes sentirlas como un dolor de estómago, un nudo en la garganta, los latidos de tu corazón o tensión en alguna parte. Siéntate con esta ira, ansiedad, depresión, dolor, culpa, tristeza, vergüenza o cualquier emoción que estés experimentando. Toma conciencia de ello y no la ignores. Si esto es difícil, levántate y camina o toma una taza de té.

La clave aquí es no alejar la emoción. Reprimirla por dentro solo hará que burbujee y explote más tarde, lo que provocará emociones más difíciles o incluso un bloqueo emocional completo. Escucha tus emociones difíciles. Están tratando de ayudarte a que te des cuenta de lo que está sucediendo antes de que ocurra una crisis importante.

2. Identifica y designa la emoción

Por ejemplo en lugar de decir: “Estoy enojado”, di: “Esto es ira” o “Esto es ansiedad”. De esta manera, estás reconociendo su presencia, mientras que al mismo tiempo te empoderas para permanecer desapegado de ella.

3. Acepta tus emociones

No niegues la emoción, no la rechaces ni te aferres a ella. Reconoce y acepta que la emoción está presente, ya sea ansiedad, dolor, tristeza o lo que sea que estés experimentando en ese momento. A través de la aceptación consciente, puedes abrazar los sentimientos difíciles con compasión, conciencia y comprensión.

4. Date cuenta de su impermanencia

Las emociones, como todas las cosas, son cambiantes; aunque parezcan abrumadoras, pronto pasarán. Permítete presenciar y observar tus emociones con atención amable y paciencia, dándoles la libertad de transformarse y, en muchos casos, evaporarse por completo.

5. Observa e investiga

Pregúntate lo siguiente:

  • ¿Qué desencadenó en mí esta emoción?
  • ¿Qué está causando que me sienta de esta manera?
  • ¿Cuál es el malestar que estoy experimentando y de dónde surge?
  • ¿Fue como resultado de mi mente crítica o fue una reacción a algo que dijo o hizo alguien?

Quizás tuviste un día difícil en el trabajo o dificultad para lidiar con tu familia. Tal vez te sientas despreciado, solo o desconectado como resultado de tus interacciones con alguien. Cualquiera que sea la causa o el desencadenante, obsérvalo de cerca y pregúntate qué está pasando aquí. Considera lo que se dijo o hizo y compáralo con tus valores:

  • ¿Cuáles eran tus expectativas en torno a la situación?
  • ¿Qué reacciones o juicios te causaron enojo o ansiedad?
  • ¿Es este un patrón que sigue surgiendo?

Hacerte estas preguntas críticas e investigar la raíz de tus emociones difíciles te ayudará a obtener empatía y comprensión de lo que estás experimentando.

Salir del piloto automático y confiar en tu yo más profundo y auténtico para responder estas preguntas sobre tu situación creará un espacio para ver las cosas desde una perspectiva diferente.

6. Abandona la necesidad de controlar tus emociones

Mantente abierto al resultado de tus emociones y lo que se desdobla de ellas. [Esto no significa que te abandones a tus emociones, sino que no te aferres a la necesidad de controlarlas, ya que habrá ocasiones en que no podrás controlarlas completamente. Asimismo, cuando una emoción negativa surge y produce algún efecto indeseado, acepta esto y no te frustres por lo sucedido].

Tratar conscientemente las emociones es difícil y lleva tiempo. Sea amable, compasivo y paciente contigo mismo, con tu pareja o con la persona que estás sintiendo la emoción.