La Familia y sus Complicaciones

En recientes estudios psicológicos se ha observado que las relaciones interpersonales están relacionadas a los mayores niveles de felicidad, es decir, son fuente de bienestar.

 Maestra en Psic. Paulina del Monte Martínez

El adulto mayor tiene un rol fundamental en la familia. El adulto con su conocimiento y experiencia representan el aprendizaje e historia de la familia. Esto provee sensación de identidad y pertenencia a la comunidad, atributos muy necesarios para las personas al vivir en sociedad. Es importante reconocer este rol, resaltarlo y explotarlo. Así como buscar que el adulto mayor tenga oportunidad de desarrollar sus nuevos proyectos dentro del ámbito familiar, fortaleciendo la red de apoyo que respalda las necesidad de los miembros de la familia. 

En recientes estudios psicológicos se ha observado que las relaciones interpersonales están relacionadas a los mayores niveles de felicidad, es decir, son fuente de bienestar. Por lo tanto, es importante ponerles atención y trabajar para su fortalecimiento y crecimiento. Además de que dichas relaciones pueden ser vistas como un gran espejo que refleja nuestras propias áreas de oportunidad. Con esta información (todo lo que no me gusta de mis relaciones) podemos enfocarnos en trabajar para tener crecimiento personal). 

Como en todas las relaciones existe el conflicto. Entendiendo conflicto como la diferencia de opinión o postura de dos o más personas. La resolución de estos conflictos puede ser muy funcional o disfuncional teniendo consecuencias emocionales. Terapeutas de pareja y familiares han estudiado cómo lograr que estas relaciones sean más fructíferas y mejoren con el tiempo. Algunos de los puntos importantes a trabajar son:

Comunicación asertiva.

Practicar nuestro lenguaje de tal manera que digamos lo que queremos decir de forma clara, directa, en momentos oportunos. Hablar de la conducta que no funciona actualmente. Alejarse de resentimientos pasados, de lenguaje agresivo, entre otro patrones que son dañinos. 

Reconocimiento y gratitud.

Este punto fortalece todo lo que sí funciona. Tener el hábito de revalorar al otro y hacérselo saber no solo retroalimenta la conducta que nos funciona sino que nos permite tener una actitud y pensamientos positivos a nivel individual, lo que repercutirá en nuestro nivel de bienestar. 

Solución de problemas.

Revisar cómo solucionamos problemas. Además de comunicarnos claramente, podemos revisar cómo llegamos a soluciones. Si somos creativos con dichas respuestas o adaptaciones al estrés o problemas que se presenten. Si somos flexibles ante estas situaciones y cómo tomamos nuevas decisiones. A veces, nuestros métodos necesitan renovación y revisarlos nunca sobra. 

Roles y funciones en la familia.

Así como los métodos de solución de problemas, los roles y funciones que desempeñamos en la familia también pueden necesitar renovación. Muchas veces por el tiempo, las necesidades familiares cambian. Por ejemplo, cuando nacieron mis hijos yo dediqué mi tiempo a cuidarlos y no trabajé fuera de casa. Ahora tengo tiempo para trabajar y este rol se modifica, creando nuevos beneficios y nuevas necesidades. O por ejemplo, si alguien se enferma y se requiere de uno o varios cuidadores, es importante poder caer en cuenta de las nuevas necesidades y de las consecuencias del cambio. Hablar de esto y establecer cambios y necesidades puede evitar muchos problemas a futuro. 

Estos son sólo algunos de los puntos a trabajar que pueden favorecer el crecimiento de las relaciones familiares, con el objetivo que la familia sea un núcleo de crecimiento y desarrollo para sus miembros. 

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