Optimismo Inteligente en Tiempos de Crisis

Natalia Ramos
Natalia Ramos
Ser optimista es ver lo bueno de las circunstancias que la vida nos da y mantener la mente abierta y con humildad para reconocer nuestros errores.

Mtro. José Guillermo Hernández Rivero

La palabra crisis significa momento difícil o peligroso. Y esto es una realidad.

Hoy estamos viviendo momentos difíciles que nos permiten poner a prueba nuestras capacidades y fortalezas para enfrentarnos a los retos que la vida nos impone y uno de los recursos que debemos aplicar para superar  esta dificultad es el optimismo, pero para explicarlo mejor primero hablaremos del pesimismo.

El pesimismo es un estado de consciencia, un hábito mental, una forma de ver la vida y una actitud negativa, exagerada, distorsionada de la realidad que le toca ver, creer y vivir a la persona, asumiendo una postura de resignación, conformismo, dolor y tristeza.

Es frecuente que el pesimismo, la tristeza, la amargura y la muerte se enfoquen como formas de ver y vivir la vida y provoquen que algunas personas con creencias religiosas piensen que “es un castigo de Dios por nuestros pecados” lo que nos llevará al apocalipsis y el juicio final. 

Otras frases derivadas del enfoque pesimista es pensar y aceptar que “la vida es un valle de lágrimas que debemos soportarlo con dignidad”. Y dicen: “Si Jesús cargó la cruz y murió crucificado que podemos esperar nosotros si somos unos pobres e insignificantes mortales”.

El pesimismo provoca sufrimiento y falta de esperanza en la vida, a los demás y a uno mismo. También aumenta las enfermedades y la mortalidad.

En cambio el enfoque de optimismo lo entendemos como el estado positivo que se expresa en ver las situaciones de la vida con una actitud positiva, receptiva de sintonía, aprendizaje y experiencia personal, enfocándose en las cosas de la vida con alegría, confianza y esperanza.

Ser optimista es ver lo bueno de las circunstancias que la vida nos da y mantener la mente abierta y con humildad para reconocer nuestros errores.

En el campo de la psicología se considera al optimismo como la actitud y creencia que favorece el bienestar, la resistencia a los problemas de la vida y el bienestar personal que permite generar alegría y felicidad.

El Optimismo está considerado como un Recurso Psicológico que favorece a la salud y el bienestar. Un recurso psicológico que es un factor de protección que se asocia con la salud y el bienestar  y que, a su vez, permite aumentar la resistencia a la adversidad y la enfermedad pues facilita una adecuada evaluación de los hechos y la actitud adecuada para enfrentar  los cambios o dificultades de los sucesos ocurridos en la vida.

Se han hecho estudios sobre personas que padecen enfermedades graves y que han podido recuperarse o entrar en remisión debido a que mantienen el enfoque optimista y místico en su vida.

La mística es la actitud consciente que nos permite entender que los seres humanos no somos solo un cuerpo o una mente sino esencialmente espíritu.

Además y si le agregamos inteligencia al optimismo, los resultados son superiores.

La palabra INTELIGENCIA es muy importante y se relaciona con la capacidad de los seres vivos de aprender de los sucesos de la vida y responder adecuadamente ante las situaciones que se presenten, para resolver problemas o generar actitudes que sean funcionales para uno mismo y los demás. Por eso una persona es inteligente cuando resuelve problemas con los recursos que tiene o busca como conseguirlos para emplearlos adecuadamente.

En biología la inteligencia se relaciona con la capacidad de adaptación al medio ambiente y a sus circunstancias. Cuando un individuo deja de adaptarse a los cambios de la vida está en peligro de morir o desaparecer como individuo y como especie.

Si combinamos el optimismo con la inteligencia podemos crear un enfoque positivo práctico y adaptable que sea realista y no ilusorio, que parta de evidencias objetivas de la realidad y que no distorsione los hechos y circunstancias, permitiendo mantener un estado de consciencia favorable para aceptar y enfrentar los retos con valentía y confianza en que se podrán obtener soluciones a problemas o adversidades “ya que después de la tormenta viene la calma”.

Los momentos que vivimos en el siglo XXI  del 2020 son críticos y ahora con la pandemia del COVID 19 ponen a prueba nuestras fortalezas y capacidades como especie e individuos  porque afectan a toda la humanidad y es por ello necesario asumir una mentalidad optimista e inteligente que nos permita manejar nuestras crisis con conocimiento científico y con actitud mística pensando que vamos a superar la pandemia del coronavirus con el mínimo de daños y logrando el máximo de beneficios.

Pero también hay personas que asumen la actitud de la negación asumiendo que el coronavirus no existe y que no tenemos por qué seguir las instrucciones que se están manejando para prevenir que seamos contaminados por el virus y nos convirtamos en agentes de contaminación para otros, lo que lleva a un estado de necedad e  irresponsabilidad hacia uno mismo y los demás.

El optimismo inteligente nos permite asumir el reto actual con prudencia, responsabilidad y valentía para no caer en la angustia, tristeza y depresión o la postura fatalista sobre la vida.

Por lo anterior, el momento que vivimos es temporal y aleccionador porque obtendremos grandes enseñanzas y considero que las personas mayores deben jugar un papel muy importante en sus familias, porque al seguir las instrucciones para no enfermarse, -como no saludarse de beso y abrazo-, alimentarse de forma nutritiva, hacer ejercicio dentro de casa, escribir reflexionar, dibujar, pintar o tejer, se activan los pensamientos  y la energía física necesaria para generar actitudes inspiradoras y de aliento hacia los demás, pero lo más importante, convertirse en ejemplo de serenidad, templanza y sabiduría para lograr que podamos superar con rapidez la crisis que estamos viviendo.

En resumen el optimismo inteligente es:

  • Ser optimista es ser realista, sentir, sufrir, llorar y reír
  • Ser más persistentes y tenaces para lograr lo que nos propongamos
  • Disfrutar más de la vida y ser más saludables
  • Proponer soluciones y no ser parte del problema
  • Confiar en la solución y superación del problema 
  • Manejar nuestras emociones funcional y positivamente 
  • Celebrar y disfrutar cada logro o meta que se obtenga
  • “Levantarse de las caídas” sin hacernos daño mental  y no caer en la trampa de culpabilizarnos o victimizarnos
  • Construir  y lograr algo positivo o favorable dentro del caos o problemática que vivimos
  • Desarrollar nuestros talentos y aplicarlos con eficiencia cuando se requiera
  • Conservar nuestra salud, equilibrio y armonía e inspirar o enseñar a otros a lograrlo
  • Abrir otras puertas cuando se nos cierren algunas
  • Aprender de las dificultades de la vida para salir más fortalecidos con lo adquirido
  • Ser agradecidos por todo lo que tenemos y solidarios con los demás
  • Aprender a ser felices y a compartir nuestra felicidad con los demás

Hacernos conscientes de nuestra fragilidad y mortalidad es un enfoque realista y por ello, más que lamentarnos y contaminarnos con la energía pesimista, inundemos al mundo con optimismo inteligente, alegría, ayuda, responsabilidad, buen humor, bien hacer y buen ser pero lo más importante desbordemos nuestro Amor para el bien de todos.

Con amor para ustedes.

Comentarios: guiher1@gmail.com

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